Resulta que no soy tan Extrovertida como pensaba …

Estos pasados días de fiesta he hecho un descubrimiento personal de lo más exclarecedor. Leyendo un post de una mentora a la que admiro mucho, me di cuenta de que a pesar de que durante toda mi vida me he considerado una mujer Extrovertida, resulta que NO lo soy, al menos no totalmente.

Con el paso del tiempo, he descubierto que soy una mujer con una marcada tendencia hacia la introversión, pero con aspectos sociales desarrollados y activos. Según se entiende, una persona Extrovertida es alguien a la que se considera sociable y abierta y por el contrario, a una persona Introvertida, alguien tímida y poco comunicativa. Visto de esta manera, creemos que la medida de una persona se mide desde lo lineal: o eres Extrovertida o Introvertida, sin término medio.

Pero en ese proceso de categorizar, a veces se nos olvida que las cosas no son “blancas o negras” y que hay toda una serie de matices que merecen la pena tener en cuenta.  Cuando C.Jung estableció estas características, se refería a cómo estamos orientados energéticamente en nuestro mundo interno y externo. Revisando esta información y comparándola con el perfil de mi Diseño Humano, que es un 2/4, veo que, después de considerarme una Extrovertida, tengo una tendencia marcada hacia la Introversión y es que si bien me encanta socializar y compartir con los demás, necesito tener mis momentos a solas cada vez más, para recargarme y sentirme bien. Y ahora entiendo porque amo mi soledad y nunca me aburro.

Este nuevo enfoque me resulta muy interesante porque hacía tiempo que no me sentía en la “obligación” de estar donde no quiero estar o de irme de fiesta si no me apetece realmente. Ya no estoy tan pendiente de lo que puedan pensar de mi si me marcho cuando así lo siento o si rechazo una invitación, aunque resulte tentadora. Y es que cuando descubrimos nuestra configuración energética global, resulta también muy útil en relación a la manera en la que abordamos nuestra profesión.

A veces estamos en “Modo Hacer” sin parar y sin honrar nuestros propios tiempos y tendencias naturales. Nos empeñamos en proyectamos profesionalmente como se espera de nosotras, para que todos vean que estamos “activas” profesionalmente y parecer que nos comemos el mundo con nuestras ofertas y propuestas profesionales, cuando en realidad no nos gusta esta manera de proyectarnos y nos cansa sobremanera. Lo hacemos porque “forma parte del juego de lo establecido”.

Así que es liberador entender realmente cómo funcionamos y darnos el permiso a ser lo que somos y no pretender ser quienes no.

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