¿Has abierto alguna vez tus brazos al viento?

¿Has sentido alguna vez la expansión en tus pulmones al respirar la brisa fresca?

¿Has subido  a una montaña llenando tus ojos con la grandeza del paisaje? 

Si ha sido así, seguro que has podido experimentar una sensación de Libertad íntima y profunda. Yo la he experimentado muchas veces y siento que la Libertad, junto con la salud, es uno de los dones más valiosos de los que un ser humano puede disfrutar. Cuando falta nos empequeñecemos, porque dejamos de ser auténticas y desarrollar una actitud de no merecimiento, sintiéndonos víctimas ante las circunstancias.

Yo siempre he tenido un sentido de Libertad muy pronunciado y me ha gustado ser la gestora de mi propia vida desde que era una adolescente. Quizá este aspecto independiente en mi es lo que ha propiciado que mi creatividad en relación al trabajo y a mi profesión, tuviera un protagonismo importante, porque siempre me ha gustado y he necesitado hacer las cosas a mi manera. 

Es algo que siempre me ha hecho sentir íntegra y responsable de mi misma.

Queridas, yo he aprendido a valorar mi libertad por encima de todo y si bien puedo negociar con personas o situaciones durante un tiempo, mi instinto siempre se mantiene intacto ante la posibilidad dehacer en cada momento lo que siento o soy llamada a realizar desde mi corazón.

Sin embargo, también he de confesarte que algunas veces, ante la presión de las circunstancias, he llegado a creer que mi Libertad dependía de lo que sucedía o no sucedía fuera de mi. La mayoría de nosotras hemos sido condicionadas a creer que nuestra felicidad y libertad depende de algo o alguien fuera de nosotras, pero la verdadera Libertad es totalmente INCONDICIONAL, porque es un estado del Alma. Cuando la alegría, la paz interior o la libertad dependen exclusivamente de algo externo a una misma, realmente SEGUIMOS ATRAPADAS.

Las tres maneras en que nos podemos sentir ”Condicionadas” son las siguientes:

#1 – DINERO:  “Cuando tenga X cantidad de dinero, seré libre de….”  Aquí el dinero te puede mantener prisionera, porque dejas que tus decisiones están basadas en él y te estresas al postergar tus sueños continuamente.

#2 CIRCUNSTANCIAS:  “Cuando X cambie, tendré la libertad para…”  Cambiar las circunstancias para sentirte libre, es solamente una solución temporal, porque de nuevo ante lo que no te gusta o no eres capaz de manejar, volverás a sentirte infeliz y atrapada.

#3 RELACIONES:  “Cuando X cambie de actitud y se comporte así, entonces seré libre” … Esta es la clásica dependencia de que los demás cambien para que podamos sentirnos de la manera que deseamos y además nos convencemos de que ese cambio es para su propio bien.

Por eso te propongo dejar de dar nuestro poder al dinero, las circunstancias o los demás, porque el dinero viene y va, y las circunstancias y las personas también.  Solo la Libertad que proviene de tu interior es la que puede orientarte, a pesar de todo y de todos.

 Y tú…. ¿En quién o qué has depositado tu Libertad?

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