Hay momentos en los que hemos de mirar a nuestros negocios como si de un armario se tratara. Ver qué es lo que tenemos y de qué temporada. Ver qué nos sirve y qué ropa ya no expresa nuestra verdad actual. Y a veces el desorden es tal, que entre tanta ropa, no somos capaces de ver alguna prenda que es preciosa y que realmente expresa lo que somos y nos hace sentir bien. Por eso lo limpiamos, lo ordenamos y nos deshacemos de lo que ya no nos sirve. Pues también es muy saludable para nosotras observar con ojos sinceros y corazón abierto, las cosas que a veces abarrotan nuestros espacios profesionales.

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